El caso de La Ramada está prácticamente esclarecido para la Justicia. Los sospechosos detenidos comenzaron a hablar y hasta dieron nombres. Sólo restaría descubrir quién fue el entregador que condujo a los delincuentes hasta la casa del comerciante Alí Chabán Aboud Merhej, conocido como “Tío Ale”, que fue asesinado a golpes durante un robo.
El hombre, que tenía 88 años, dormía junto a su esposa cuando ambos fueron sorprendidos por ladrones, en la madrugada del lunes 5 de octubre. Tras apoderarse de $ 10.000, los delincuentes atacaron a “Tío Ale” con culatazos y patadas, hasta dejarlo bañado en sangre. Él y su esposa estaban maniatados, acostados en el piso, cuando los asaltantes escaparon. Más tarde, la mujer consiguió desamarrarse y pedir una ambulancia. Pero su esposo perdió la vida poco después.
Los comisarios Jorge Dib y Daniel Robles, de la división Homicidios, se hicieron cargo de la investigación del caso. Desde entonces, detuvieron a cuatro personas y otras dos se entregaron el lunes, al verse rodeadas por los policías que allanaron sus viviendas.
La Policía había llegado a los primeros cuatro sospechosos por medio de las huellas dactilares que se habían recogido en la escena del crimen. Luego, algunos de ellos mencionaron a los dos últimos en caer.
“Venganza”
Se trata de Luis Zárate y Franco Ferreyra, uno de los hijos del polémico ex jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía, Mario Oscar “El Malevo” Ferreyra. Ambos se presentaron el lunes en la Policía acompañados por Carlos Alberto Mayer, el abogado que los representa. “Los dos dicen que no tienen nada que ver y que no conocen a la víctima”, aseguró ayer el letrado. Y agregó que ninguno de los dos tiene antecedentes. Respecto a Ferreyra, Mayer reprodujo las explicaciones que le dio su defendido. “A él lo vincula uno de los detenidos, que aparentemente tuvo un problema con el padre de él (“El Malevo”) cuando estaba en la cárcel. O sea que lo involucraron por venganza contra su padre”, dijo el abogado.
“Se entregaron porque tenían miedo de que los maten”, siguió diciendo Mayer, en referencia a los allanamientos que realizó la Policía en los domicilios de sus clientes. “Ellos ya declararon y dieron su versión de los hechos. No saben absolutamente nada”, finalizó el letrado.
Zárate y Ferreyra continúan alojados en la alcaidía de la Dirección General de Investigación Criminal y Delitos Complejos, por disposición de la fiscala Adriana Giannoni, quien subroga la Fiscalía de Instrucción de la II° Nominación.
Según comentaron fuentes del caso, los investigadores están convencidos de que existió un entregador y de que esa persona vive en el pueblo y conoce a la víctima. Incluso Samir Merhej, uno de los hijos de “Tío Ale”, había coincidido con esa hipótesis. “Estoy abocado en tratar de llegar al autor de todo esto y a los entregadores del pueblo, que son los que más me interesan”, había dicho el joven días después del crimen de su padre.